Salida, salida, salida


En las conferencias de clientes Sapphire de este año, celebradas en Orlando y Madrid, el director general de SAP, Christian Klein, presentó un giro estratégico. Impulsado por el temor de los mercados financieros a que los modelos de negocio ERP clásicos queden obsoletos debido a la inteligencia artificial, Klein enterró la arquitectura North Star de Business Suite y proclamó el modelo ideal de la «empresa autónoma».
En el centro de la visión del ERP se encuentra la interfaz de usuario Joule Work. En el futuro, los usuarios solo tendrán que describir sus intenciones en lenguaje natural, mientras que más de 200 agentes de IA de SAP Autonomous Suite coordinarán de forma autónoma procesos empresariales complejos. Para que estos agentes puedan comprender el modelo de datos de SAP —a menudo críptico y fruto de una evolución histórica—, SAP introduce el Knowledge Graph.
Para los clientes actuales de SAP, esta promesa de salvación autónoma resulta ser un pacto peligroso que socava enormemente la soberanía digital de su propio sistema ERP, ya que SAP depende, para su implementación, de amplias colaboraciones con gigantes tecnológicos estadounidenses como Nvidia y Anthropic. Mientras que Nvidia proporciona el hardware esencial y los marcos de software como NeMo y Llama-Nemotron para el entrenamiento y la coordinación de los agentes de IA, SAP ha elegido precisamente el modelo de lenguaje Claude, del pionero en IA Anthropic, como núcleo cognitivo principal (Reasoning Model) para el asistente digital Joule. La reciente orden del Gobierno de EE. UU. de bloquear el acceso a los modelos de última generación de Anthropic, Fable 5 y Mythos 5, para todos los ciudadanos no estadounidenses en el marco de los controles de exportación, pone de manifiesto los riesgos incalculables que conlleva esta dependencia.
Esta crisis geopolítica pone de manifiesto la absoluta vulnerabilidad de las empresas europeas, cuyos sistemas SAP —que supuestamente funcionan de forma autónoma— pueden convertirse de repente en rehenes indefensos de las políticas de sanciones extranjeras. Si el cerebro cognitivo de una «Autonomous Enterprise» queda bloqueado de la noche a la mañana debido a restricciones políticas, los usuarios se enfrentan a una pérdida inmediata de funcionalidad y a un parón incontrolable de toda la cadena de suministro generadora de valor.

La gravedad de esta situación se ve agravada enormemente por la falta de estrategias de salida que ofrezcan una salida a esta situación por parte de SAP. Al igual que la comunidad de SAP lleva mucho tiempo reclamando en vano una estrategia de salida de la nube sólida desde el punto de vista jurídico y técnico para poder escapar del ruinoso «vendor lock-in» de contratos como Rise, ahora se pone de manifiesto la fatal ausencia de una estrategia esencial de salida de la IA.
La nube de SAP resulta ser para los usuarios una función estratégica unidireccional, en la que los clientes deben renunciar a sus valiosas licencias locales, pero que, en caso de darse de baja, les deja sin los algoritmos necesarios y solo con datos brutos inútiles. Esta amenaza de pérdida de autonomía viene acompañada de una nueva política de API extremadamente restrictiva, con la que SAP regula artificialmente el acceso directo a los datos por parte de IA de terceros, con el fin de obligar a los clientes a utilizar su propio y costoso ecosistema de la Business Technology Platform (BTP) y la Business Data Cloud (BDC).
Sin estrategias de salida de la nube y la IA que sean jurídicamente seguras y soberanas, la tan alabada empresa autónoma se convierte, para el cliente actual, en una «caja negra» arriesgada, en la que el control sobre las decisiones financierasy logísticas, y en la que la propia independencia digital se sacrifica en el altar de SAP, en aras de la maximización de los márgenes de la empresa de Walldorf.


