SAP EIC: la integración se convierte en el cuello de botella de la transformación


La realidad de muchos clientes de SAP ha cambiado radicalmente en los últimos años. Prácticamente ninguna empresa utiliza exclusivamente sistemas SAP. En su lugar, las soluciones ERP deben comunicarse con aplicaciones en la nube, procesos específicos del sector, sistemas de producción, plataformas logísticas y desarrollos propios. Al mismo tiempo, las iniciativas de digitalización, los proyectos de automatización y los modelos de negocio basados en datos generan constantemente nuevos requisitos de integración.
El número de interfaces y su importancia estratégica no deja de crecer. Esta tendencia se ve reforzada por la transformación a S/4 que se está llevando a cabo. Muchas empresas seguirán gestionando sus entornos actuales en paralelo a los nuevos servicios en la nube durante años. Se están creando arquitecturas híbridas en las que es necesario intercambiar datos y procesos a través de diferentes plataformas. La integración se está convirtiendo en un elemento central de la arquitectura empresarial y ya no es solo una disciplina técnica en segundo plano.
Cumplimiento normativo frente a la nube
A esto se suma otro factor: no todas las aplicaciones ni todos los procesos pueden o deben trasladarse a la nube. Precisamente en los sectores regulados, en el sector público o en la industria, siguen existiendo requisitos que exigen el almacenamiento local de datos y la ejecución local de procesos. Las normas de cumplimiento, los requisitos de protección de datos o las necesidades operativas suelen hacer imposible el uso exclusivo de la nube. Por ello, muchas empresas necesitan escenarios de integración que sean compatibles tanto con sistemas en la nube como con sistemas locales.
Es precisamente aquí donde la SAP Edge Integration Cell cobra importancia. Conecta la SAP Integration Suite con una ejecución local de la lógica de integración, creando así un puente entre los servicios en la nube y la infraestructura existente. Las empresas pueden seguir gestionando los procesos de integración dentro de su propio entorno y, al mismo tiempo, acceder a las funciones de SAP BTP. Las ventajas resultan especialmente evidentes, por ejemplo, en entornos de producción. Las empresas manufactureras dependen cada vez más de la disponibilidad continua de flujos de datos. Las instalaciones de producción, los sistemas logísticos y las aplicaciones SAP deben intercambiar información de forma permanente. Si se producen fallos en la red o interrupciones en las conexiones externas, los procesos empresariales no deben paralizarse de inmediato. Por lo tanto, las plataformas de integración modernas no solo deben transportar datos, sino también proporcionar resiliencia. El procesamiento local, el almacenamiento temporal y la capacidad de funcionar temporalmente sin depender de las conexiones en la nube se convierten en requisitos fundamentales.
Mantener limpio el núcleo
Además, el papel de la integración está cambiando en el marco de la modernización de las aplicaciones. Muchas empresas desarrollan nuevas aplicaciones al margen del núcleo de SAP siguiendo el principio „Keep the Core Clean“. Las ampliaciones personalizadas, los servicios digitales y las funciones específicas del sector se crean cada vez más en plataformas nativas de la nube. Esto aumenta la necesidad de una capa de integración que conecte de forma fiable los entornos SAP y no SAP. El debate en torno a la «Edge Integration Cell» pone de manifiesto una evolución que va mucho más allá de la sustitución de PI y PO. Las empresas no solo modernizan interfaces concretas, sino toda su estrategia. En entornos de TI híbridos y distribuidos, la arquitectura de integración es un factor decisivo a la hora de determinar la rapidez con la que las empresas pueden introducir nuevos procesos, hacer que los datos sean utilizables e implementar modelos de negocio digitales. Además de la tecnología, el apoyo durante la implementación y la operación también es fundamental. Basándose en Red Hat OpenShift como plataforma, los entornos EIC pueden ponerse en marcha en poco tiempo. La experiencia adquirida en numerosos proyectos demuestra que, por lo general, solo transcurren entre tres y seis semanas desde el inicio del proyecto hasta que la SAP Integration Suite está totalmente operativa.
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