El nuevo concepto de libertad en el ámbito del ERP: la «empresa autónoma»


Determinismo frente a probabilismo
Un sistema central de software empresarial como ECC 6.0 y S/4 es una máquina determinista de precisión para la contabilidad financiera y la logística, mientras que los modelos de lenguaje a gran escala funcionan de forma puramente probabilística y se basan en probabilidades estadísticas de las palabras.
Las leyes fundamentales de la teoría de la información, como los razonamientos irrefutables de Kurt Gödel y Alan Turing, demuestran matemáticamente que, en principio, es imposible que exista una «máquina de la verdad» totalmente libre de errores en los modelos estocásticos. Ahora bien, cuando los agentes de IA probabilística realizan contabilizaciones por su cuenta, autorizan órdenes de fabricación o desvían las cadenas de suministro, la imprecisión estocástica choca con la rigidez cibernética del libro mayor. Incluso pequeñas desviaciones o «alucinaciones» pueden desencadenar reacciones en cadena sistémicas que, en el peor de los casos, conduzcan al borrado de bases de datos o a una paralización incontrolada de la creación de valor operativo.
Tras la salida de la nube, la salida de la IA
Esta fragilidad técnica se ve agravada por una espada de Damocles geopolítica y por la flagrante ausencia de una estrategia fiable de salida de la IA. Dado que SAP no cuenta con un desarrollo propio que domine el mercado en el ámbito de los modelos cognitivos básicos, su concepto autónomo se apoya en gran medida en colaboraciones con grupos empresariales estadounidenses como Nvidia y Anthropic, cuyo modelo de lenguaje Claude actúa como cerebro cognitivo de Joule.
Los riesgos que entraña esta dependencia quedaron patentes de forma dramática cuando los cambios en la normativa de control de exportaciones del Gobierno de EE. UU. restringieron el acceso a los modelos Frontier de alta tecnología para las economías extranjeras. Si un gobierno extranjero puede bloquear por decreto el núcleo cognitivo de un sistema ERP europeo, las empresas se enfrentan de la noche a la mañana a una pérdida repentina de la funcionalidad de sus procesos.
Al igual que la comunidad de SAP lleva años reclamando en vano una estrategia de salida de la nube que sea viable desde el punto de vista jurídico y técnico, ahora falta una estrategia de salida de la IA que sirva de salvación. Abandonar la nube solo deja al cliente con datos brutos, que carecen de valor sin los algoritmos propietarios.
Modificaciones y programas ABAP
También a nivel organizativo, la tan alabada autonomía revela importantes puntos débiles. La realidad operativa de la mayoría de los clientes actuales de SAP se caracteriza por modificaciones acumuladas a lo largo de décadas, entornos fragmentados y datos maestros inexactos. La aplicación de la IA autónoma de Agentic a una base de datos contaminada no acelera la eficiencia operativa, sino que simplemente agrava el caos operativo.
Al mismo tiempo, la filosofía de control está pasando de una autorización humana directa a una supervisión a posteriori. Esto plantea cuestiones sin resolver en materia de responsabilidad y control cuando un agente que sufre alucinaciones toma decisiones erróneas por su cuenta. Incluso los miembros del consejo de administración de SAP, Thomas Saueressig y Muhammad Alam, advirtieron con sorprendente franqueza sobre una „arquitectura Frankenstein“ incontrolable y un „mosaico“ imposible de regular si los agentes de distintos fabricantes —desde Salesforce hasta Workday y SAP— actúan de forma descoordinada en el mismo sistema.
Nuevos modelos de licencia y dificultades empresariales
A través de la Business Technology Platform (SAP BTP), el Generative AI Hub y la Business Data Cloud (SAP BDC), se empuja a los clientes hacia modelos de saldo poco transparentes, como las Capacity Units. Dado que el consumo exacto de tokens de los agentes autónomos es prácticamente imposible de estimar de antemano, existe el riesgo de que, durante el funcionamiento, se produzca la temida «factura sorpresa de la nube» debido a picos de carga incontrolados.
A esto se suma el hecho de que los créditos de la nube pagados por adelantado caducan sin piedad al final del año. Los análisis de mercado demuestran que hasta el 99 % de los clientes no consumen en absoluto los puntos de IA que se les imponen, debido a la falta de escenarios productivos, lo que supone para SAP un negocio adicional sin riesgo. Mientras que entidades bancarias como Goldman Sachs advierten de que SAP podría verse degradada, por culpa de agentes externos, a un mero almacén de datos sin valor añadido, el grupo de ERP intenta asegurar los ingresos por cliente mediante tarifas fijas de IA infladas artificialmente.

El desastre de la API de SAP
En el ámbito de las licencias y la normativa, SAP ha establecido una barrera arancelaria digital con la Política de API promulgada en abril de 2026. Con el pretexto de la estabilidad del sistema, la política, en su apartado 2.2.2, regula el uso de agentes autónomos de inteligencia artificial y prohíbe la extracción incontrolada de datos masivos hacia sistemas de terceros, siempre que estos no se canalicen a través de la costosa infraestructura BTP.
Representantes de la asociación de usuarios DSAG, como Jens Hungershausen, Stefan Nogly y Michael Bloch, critican duramente esta normativa por considerar que pone en peligro la capacidad de innovación y exigen claridad jurídica. A esto se suma la trampa de las licencias en la medición basada en permisos del modelo FUE. Cuando se dota a los agentes autónomos de amplios permisos del sistema, el conjunto de normas automáticas STAR clasifica automáticamente estos roles en la categoría de licencia más cara, lo que conlleva drásticos pagos atrasados.
Además, un agente de IA que actúe sin control entra en conflicto directo con la Ley de IA de la UE, que exige por ley una supervisión humana exhaustiva, transparencia y auditabilidad para los sistemas de alto riesgo.
Soberanía digital
Para los clientes actuales de SAP, la consecuencia de este análisis de riesgos solo puede ser la defensa activa de su propia soberanía digital. En lugar de sumarse ciegamente a la dependencia del ecosistema propietario de SAP, las empresas deberían adoptar una estrategia de ERP componible, modular e independiente del proveedor. Los datos de ERP pueden protegerse mediante infraestructuras abiertas, como Suse AI Factory para empresas privadas, o mediante el uso de servidores Boomi MCP como centros de control de gobernanza seguros. De este modo, también se evitan los costes incontrolados de los tokens y se establece una arquitectura de IA geopolíticamente independiente, en la que el control sobre las operaciones comerciales permanece en manos del cliente actual de SAP.



