Asegurar la tesorería y gestionar los riesgos: la IA da ventaja a los directores financieros


Hoy en día, las responsabilidades de la gestión financiera van mucho más allá de los balances. Los directores financieros gestionan las inversiones, las cadenas de suministro, el cumplimiento normativo y la agenda digital. El 82% afirma tener un papel más amplio¹ y muchos se sienten abrumados². Sin embargo, las elevadas exigencias se enfrentan a entornos de ERP fragmentados e históricamente evolucionados que dificultan una visión coherente de los datos.
Sin una base de datos, la IA sigue siendo un placebo
El 92% de los directores financieros señalan la precisión de las previsiones como un reto. Sin una base de datos normalizada, la planificación se vuelve reactiva, la consolidación cara y los informes propensos a errores. La primera palanca es la integración del entorno de sistemas. Una arquitectura de datos central y de calidad garantizada crea la base para análisis en tiempo real, simulaciones de escenarios y previsiones fiables. Las plataformas respaldadas por IA ofrecen apoyo en este sentido: Automatizan la extracción de datos y la elaboración de informes, reconocen anomalías y reducen el esfuerzo manual.
Las soluciones independientes, por su parte, ofrecen mejoras de eficiencia a corto plazo, pero a menudo aumentan las incoherencias de datos y los costes de interfaz. Las plataformas integradas estandarizan los procesos más allá de los límites del sistema, reducen los costes de mantenimiento, aumentan la seguridad y mejoran la transparencia en relación con los KPI críticos. La información aislada se transforma en un ecosistema de extremo a extremo en red, creando un flujo de información en el que la gestión financiera puede confiar.
La liquidez sigue siendo la columna vertebral de toda organización. Los retrasos en los pagos, la ineficacia de los procesos "order-to-cash" y "source-to-pay" y la falta de transparencia aumentan los DSO (días de ventas pendientes), las ventajas de descuento de costes y la inmovilización de capital. No es casualidad que la optimización del flujo de caja y del capital circulante ocupe un lugar prioritario en la agenda de los directores financieros. Las previsiones basadas en IA mejoran la evaluación de los riesgos y los pagos entrantes; los flujos de trabajo automatizados aceleran los procesos de cuentas por cobrar y cuentas por pagar, reducen las tasas de error y crean certidumbre en la planificación.
Ciberseguridad, objetivos ESG, cumplimiento, incertidumbres geopolíticas. La „lucha contra incendios“ reactiva cuesta tiempo y pone en peligro la posición estratégica. La IA puede proporcionar una ayuda estructurada en este ámbito: Detección de anomalías en los procesos de pedido y facturación, detección de fraudes, asistentes digitales con información en tiempo real. De este modo, los riesgos no solo se reconocen, sino que se abordan en una fase temprana y el cumplimiento global se integra en la vida cotidiana.
Inteligencia artificial: procesos financieros autónomos
De cara al futuro, la IA agenética controlará los subprocesos de forma independiente, combinará información de distintos sistemas y proporcionará contenido relevante para la toma de decisiones de forma contextualizada. La ventaja no está en la „varita mágica“, sino en la orquestación: calidad de los datos, directrices claras, derechos de función y un conjunto de KPI de aprendizaje garantizan la fiabilidad.
En este contexto, la IA Agentic favorece la toma de decisiones rápidas y bien fundamentadas, crea transparencia holística y aumenta la eficiencia en el día a día de la empresa sin inmovilizar recursos adicionales. La IA y la automatización ya no son una opción, sino un requisito previo para desactivar las tensiones en la gestión financiera: Aumentar la eficiencia, garantizar la transparencia, crear resiliencia y permitir la innovación.
La clave está en el orden: primero la calidad de los datos y la integración de los sistemas, después la automatización y la IA. Invertir en una estrategia de plataforma integrada y respaldada por IA sienta ahora las bases para unas previsiones fiables, un capital circulante optimizado y una gestión de riesgos con visión de futuro. Esto convertirá la Oficina del Director Financiero en un creador de valor estable y estratégico y en un impulsor de la viabilidad futura de toda la empresa.



