EE.UU. domina la carrera de la IA


Estados Unidos lidera claramente la carrera mundial de la inteligencia artificial. Europa sigue de cerca a China, pero a pesar de sus fortalezas tecnológicas, industriales y científicas, ambas economías son actualmente incapaces de seguir el ritmo del dinamismo económico de Estados Unidos. Así lo demuestra un estudio realizado por KPMG en Alemania en colaboración con la Asociación Alemana de Inteligencia Artificial, para el que se encuestó a más de 900 responsables de la toma de decisiones en los ámbitos empresarial, tecnológico y político de todo el mundo y se analizaron numerosos datos.
El análisis se basa en el Índice de Capacidad Estratégica de la IA (SACI), desarrollado por KPMG en colaboración con el instituto de investigación económica Oxford Economics. Mide el grado en que la IA ya se utiliza en la economía, la sostenibilidad del marco político y jurídico y la posición de la investigación, la mano de obra cualificada y la formación en las economías nacionales.
En el resultado global, Estados Unidos se sitúa claramente en cabeza con 75,2 puntos en una escala de cero a cien. El liderazgo se debe al uso rápido y generalizado de la IA en las empresas. La liquidez de los mercados de capitales y el amplio acceso a la capacidad informática permiten a las empresas trasladar más rápidamente los casos de uso de la IA de la fase experimental a la operativa. La amplia utilización económica también se une a un buen panorama de investigación con muchos talentos bien formados. En definitiva, EE.UU. cuenta con una sólida infraestructura que permite ampliar el uso de la IA de forma rápida y eficaz.
La supremacía de EE.UU.
El liderazgo de Estados Unidos en el campo de la inteligencia artificial no es casual. Se basa en la estrecha interacción entre inversión, investigación y aplicación. En la economía de la IA, las ventajas se amplifican muy rápidamente: los que escalan pronto obtienen ventajas estructurales que son casi imposibles de recuperar después. La competitividad de Europa y Alemania dependerá de la coherencia con la que aprendan de estas experiencias para llevar la IA a la economía en general con mayor rapidez. Para ello son cruciales tres palancas clave: acceso a capital de crecimiento, precios competitivos de la energía y suficiente potencia de cálculo.

“La exigencia europea de una IA responsable y ética no debe convertirse en un obstáculo para el uso operativo y la cooperación internacional.”
Ashish Madan,
CTO, Jefe de Servicios Tecnológicos, KPMG
Europa obtuvo una puntuación global de 48,8 puntos, lo que la sitúa muy por detrás de Estados Unidos. El continente dispone de una sólida base industrial en determinados sectores, con experiencia sobre todo en regulación, gobernanza y ámbitos concretos de investigación. Sin embargo, hasta ahora sólo han tenido un impacto económico limitado de forma aislada. La introducción de la IA en las empresas avanza más lentamente, con muchas aplicaciones estancadas en la fase piloto. Los elevados precios de la energía, la limitada potencia de cálculo y la fragmentación de los mercados de capitales dificultan la ampliación de la IA.
China obtuvo una puntuación global de 48,2 puntos, situándose justo por detrás de Europa. El país cuenta con pronunciados puntos fuertes industriales, un alto nivel de actividad en materia de patentes y un amplio control sobre los componentes centrales de hardware. Sin embargo, hasta ahora la IA sólo se ha utilizado de forma limitada en la economía. Muchas empresas utilizan la IA de forma selectiva, lo que significa que las ganancias de productividad siguen siendo escasas. La escasa creación de redes internacionales también dificulta la ampliación de la IA y el intercambio de conocimientos.
El índice muestra diferencias considerables dentro de Europa. El Reino Unido e Irlanda obtienen la puntuación más alta, 69,2 puntos, y se acercan más al nivel de Estados Unidos. La región se beneficia de un elevado impulso inversor, un buen acceso al capital y una implantación comparativamente rápida de la IA en las empresas. Europa Occidental le sigue con 57,1 puntos, mientras que la región DACH se sitúa ligeramente por debajo con 54 puntos. Ambas regiones cuentan con sólidas estructuras industriales y de investigación, pero sólo están progresando gradualmente en términos de ampliación y aumento de la productividad. Europa septentrional, meridional, central y oriental se están quedando más rezagadas. Europa septentrional obtuvo 41,3 puntos, situándose en la zona media baja. Europa Meridional, con 26,3 puntos, y Europa Central y Oriental, con 28,8 puntos, son significativamente más débiles.
Potencial de mejora en Europa
Los resultados muestran claramente que Europa debe reforzar su competitividad tecnológica y su soberanía. La carrera de la IA no es sólo cuestión de innovación y velocidad, sino también de soberanía. Esto no se consigue mediante la compartimentación, sino a través de competencias propias. Nuestro análisis muestra que el desarrollo de nuestras propias capacidades centrales de IA, la reducción de las dependencias tecnológicas y la apertura a la cooperación internacional deben considerarse conjuntamente. El acto de equilibrio es crucial: la exigencia europea de una IA responsable y ética no debe convertirse en un obstáculo para el uso operativo y la cooperación internacional, sino que debe acelerar ambos. (Fuente: KPMG)





